La falta de precipitaciones de la última semana ha tornado el panorama hídrico más ajustado. Esto se puede considerar en línea con lo esperado, ya que para finales de la semana pasada gran parte de la región pampeana había dejado de recibir lluvias. Por otra parte no podemos sorprendernos de que la disponibilidad de humedad se haya ajustado de manera significativa, ya que se preveía una semana seca.
A pesar de la falta de lluvias, los reportes de estado de cultivos de distintas Bolsas de Cereales, mantienen elevado el porcentaje de niveles bueno a excelente tanto para maíz como para soja. Posiblemente los suelos con mayor capacidad de retención de agua, hoy estén entregando desde la napa la sobreabundancia de lluvias que se observó hasta la última parte de diciembre. En el mapa se resumen las precipitaciones que se han observado durante lo que va del mes de enero. En él puede apreciarse una vasta zona donde se incluye la mayor parte del llamado núcleo sojero maicero, donde las precipitaciones son realmente pobres. El centro sur de SF, el este y el norte de CB, gran parte de BA y el centro sudoeste entrerriano, acusan un importante retroceso en la oferta de agua. Hasta ahora, como decíamos antes, los cultivos aún no acusan en forma decisiva esta coyuntura.
Por otra parte, la falta de precipitaciones que se vienen haciendo sentir desde principio de enero, no ha sido acompañada por un rigor térmico extremo. Las temperaturas han sido elevadas, pero se adecuan a los valores esperados para el mes de enero. Es posible que entre la baja exigencia térmica y la napa, se haya encontrado una combinación que permite a los cultivos sobrellevar este cambio de patrón pluvial.

En las últimas horas un frente frío con muy pobre actividad ha recorrido gran parte de la región pampeana. Se han concretado algunas lluvias en BA y el centro este – sudeste entrerriano, sin embargo son puntuales los reportes que marcan registros superiores a los 30 milímetros.
Tras este pasaje frontal, se presenta un cambio de masa de aire que nuevamente retira el aire húmedo fuera de la zona agrícola principal. El ambiente remanente es más fresco, se reduce el riesgo de estrés térmico, pero el regreso de las precipitaciones se retrasa. Arribamos de este modo a una situación que se vuelve muy compleja de cara al mes de febrero. Si se concreta una entrada de aire húmedo, es posible que luego del 23 aumenten las posibilidades de lluvia. Por lo pronto la situación de la alta atmósfera sigue siendo muy estable y promueve la persistencia de sistemas de alta presión en superficie. Más allá de los aspectos técnicos, esta dinámica inhibe los desarrollos nubosos, impactando drásticamente sobre la oferta de agua.
No debe llamar la atención que la falta de agua en vastos sectores de la región pampeana, recién comience a revertirse dentro de diez días. Cualquier sorpresa pluvial que invalide esta tendencia de mediano plazo será bienvenida, pero por lo pronto, es mejor trabajar sobre la idea de que el período seco que transitamos aún no concluye.