La multinacional Monsanto ya está habilitada para arrancar con la
construcción de una planta de semillas de maíz en la localidad de Malvinas
Argentinas, en el Gran Córdoba, pese a la polémica que desató su radicación.
La semana pasada, la firma recibió la habilitación del municipio a través de la
aprobación del permiso para realizar las obras en el predio de unas 28
hectáreas. Esto, tras haber demostrado las condiciones técnicas de la operación,
la seguridad de las instalaciones y los beneficios asociados al emprendimiento.
Este permiso municipal se suma y complementa el “aviso de proyecto ambiental” ya
aprobado por la Provincia, anunció la compañía.
Punto de partida. “Ayer comenzamos”, ironizó en conferencia de prensa Pablo
Vaquero, vicepresidente de la empresa en Argentina, ante la consulta sobre los
plazos de las obras. La empresa ya había hecho algunas intervenciones en el
predio.
El proyecto se realizará en tres etapas, que requerirán una inversión de 1.500
millones de pesos, durante tres a cuatro años. La primera etapa concluirá en un
plazo de 12 a 18 meses. Durante la etapa de construcción se emplearán cerca de
800 operarios; cuando la planta se encuentre en funcionamiento desde 2014, se
generarán unos 400 puestos directos en un plazo de seis años.
El directivo se manifestó sorprendido por la resistencia que un grupo de vecinos
y de organizaciones ambientalistas plantearon sobre la radicación. Y planteó
dividir ese reclamo entre lo técnico y lo ideológico. “Los aspectos técnicos los
podemos responder, lo ideológico no nos compete”, dijo Vaquero e invitó a
conocer la planta María Eugenia, en la localidad bonaerense de Rojas, similar a
la que se instalará en Córdoba.
“Ha habido desinformación que ha llevado a que se traslade la queja de un barrio
en particular a la instalación de la planta, que es de clasificación de semillas
de maíz y no de agroquímicos”, mencionó.
Ante la prensa, se volvió a explicar cómo funcionará la planta: primero llega el
marlo o choclo, se le quita la chala y se lo desgrana. Finalmente, la semilla de
maíz es recubierta con insecticidas y fungicidas y se la embolsa para su
comercialización.
El tratamiento se hace en lugares totalmente acondicionados y cerrados, no hay
posibilidades de escape y todos los residuos son dispuestos en camiones
especiales, que los trasladan a otro lugar específico, se indicó.
Vaquero dijo coincidir con las organizaciones ambientalistas cuando reclaman
sobre la necesidad de rotación de cultivos para la generación de un modelo
sustentable. “Lo que nadie puede negar es que hoy la única forma de hacer
sustentable el sistema productivo es incorporando gramíneas en la rotación, y el
maíz es la principal gramínea y un cultivo que tiene más de 600 usos”, cerró.
Datos del proyecto
Función. Acondicionamiento de semillas de maíz, con una producción anual de 60
mil toneladas. La capacidad de la planta en Malvinas Argentinas (en el kilómetro
9,5 de la ruta provincial 188) permitirá proveer 3,5 millones de bolsas de
semillas para la siembra. El 70 por ciento de los insumos y materiales serán de
origen nacional.
En la Web. Video en www.lavoz.com.ar suministrado por Monsanto muestra cómo
funciona una planta similar en Buenos Aires.