Pasturas megatérmicas pisan fuerte en suelos salinos

La Voz del Interior - Córdoba 19/03/2010 | 11:03 (actualizado hace 1736 días)

Convierten ambientes con altas limitaciones en aptos para producir carnes...

La Carlota. En la estancia Los Robles, los ambientes se muestran antagónicos. Mientras en la mayor parte de sus 10.800 hectáreas los principales pobladores son el espartillo, atriplex, salicornias y Distichlis spp (conocida como pelo de chancho), todas malezas bien adaptadas a los suelos bajo salinos de la zona, en potreros demarcados por boyeros emergen como un vergel 600 hectáreas de grama rhodes. En plena etapa de floración, la pastura megatérmica se hizo fuerte en los suelos clase siete, con severas limitantes edáficas, y se muestra como el elemento fundacional para la incorporación de un futuro modelo ganadero en el campo.

Entre uno y otro ambiente hay diferencias extremas. Mientras en el que habitan las pasturas naturales, la cantidad de materia verde no supera los 500 kilos por hectárea, en el sembrado con la variedad australiana de grama Pionner, el volumen trepa a siete mil; 14 veces más. Luego de poblar los campos en el norte, la forrajera busca ahora ganar terreno en el otro extremo cardinal: en el sur.

La llegada de las megatérmicas a Los Robles se produjo hace cuatro años. Lo hizo a través de ensayos en los cuales se probó el comportamiento de las distintas especies al clima y a la condición edáfica. Se probaron esquemas que combinan la agricultura, para emparejar los lotes y limpiar las malezas, con especies templadas de ciclo invernal, como la festuca y el rye grass . El proceso de selección mostró a la grama como la pastura implantada que mejor se adaptaba para el verano, y hoy ya se encuentra en el primer año de producción extensiva.

Su desembarco fue a través de Agroempresa Argentina, un semillero de Jesús María que comercializa las especies forrajeras. Todo refrendado por del asesor técnico del establecimiento, Fabián Tommasone, un referente nacional en materia de sistemas ganaderos en suelos duros.

"El objetivo es hacer el campo más productivo. No sólo desde el punto de vista de la producción de pasto sino también del mejoramiento del suelo. De una carga animal promedio en la zona para estos suelos, que es de una vaca cada cuatro hectáreas, podemos ir a un esquema de un vientre por hectárea. Además del complemento de mejora en el suelo", remarcó a La Voz del Campo Ricardo Turri, encargado del establecimiento.

La elegida. Por estos días, la grama rhodes se encuentra en etapa de floración y sus precursores analizan la forma de aprovechamiento antes de la primavera, cuando resulta conveniente reducir su volumen de producción para que ofrezca un rebrote más parejo. "Una alternativa es cortarla o, en su defecto, pasarle un rolo para incorporar las semillas al suelo", indicó Mariano Ferreyra, asesor técnico de Agroempresa Argentina.

Una recomendación durante el primer año es no pastorearla en forma directa, para mejorar la cobertura del lote. Se trata de una planta muy agresiva y colonizadora que se multiplica a través de la generación de estolones lo que provee materia orgánica a la cobertura. Su volumen de raíz permite además mejorar la permeabilidad del suelo.

En Los Robles aún hay muy poca hacienda. Sólo alrededor de 600 vientres que están a capitalización sobre las pasturas naturales. La estrategia es avanzar en el desarrollo de un sistema ganadero -sobre la base de las megatérmicas- para recién luego incorporar vientres propios. En el corto plazo, el objetivo es seguir sumando todos los años más superficie a las pasturas. Los rollos de agropiro con festuca, que ya se confeccionan en el campo, también serán parte de la oferta forrajera. Lo mismo que el sorgo granífero y silero, en sus híbridos más rústicos.

Agronomía por ambientes. Por su extensión, Los Robles ofrece la posibilidad de desarrollar sistemas agronómicos por ambientes. Si bien la mayor parte de su superficie son suelos duros y salinos, también tiene un lugar -delimitado en forma precisa- para la producción de granos. Son 600 hectáreas en las cuales se hace soja y maíz. Ahí los cultivos de verano comparten el lote con el rye grass en invierno, en un modelo de piloto automático.

"Cuando se cosechan los granos gruesos ya viene asomando en el suelo la pastura. Es una alternativa de pastoreo con disponibilidad forrajera de alta calidad, con un rastrojo en invierno, que es cuando se produce un hueco en la oferta de pasto", apuntó Ferreyra.

Ocupación. Para la implantación se utilizó la amplia ventana de siembra óptima que se extiende del 15 de octubre hasta fines de enero. Como paso previo hubo que poner en condiciones el suelo. "Si bien no está recomendado, lo ideal es roturar estos tipos de suelos para darle a la semilla una buena expansión de sus raíces y bajarle la competencia a las malezas", reconoció el asesor técnico. El control mecánico del suelo se hizo con una rastra de disco, a una profundidad de 10 centímetros, y en forma inmediata se comenzó con la siembra al voleo.

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